Todo por un caño
Ponela a bailar
Cuando tu suegra te criticaba a tus espaldas y le decia a ella “nena, con ese chico vas a terminar en los caños”... tenia razon!!!!
 

Nació una nueva técnica de entrenamiento físico y está hecha a medida para la muchachada de Hombre: el pole dance, o en su traducción tinellizada, "el baile del caño". Se trata de un ejercicio bailado que mezcla fitness y danza usando como herramienta la barra vertical utilizada por las chicas de caño de los clubes nocturnos. Es decir, el entrenamiento físico tiene como eje la práctica de los movimientos clásicos de las desnudistas del piringundín barrial, pero haciendo hincapié en la actividad deportiva (gancho para ellas) y el contoneo sensual (imán para ellos), como un plus de entretenimiento que facilita el aprendizaje.

En el Pole Dance Studio de Buenos Aires, el primero de América del Sur, enseñan a "contonearse como lo hacen las strippers" aprovechando esta actividad de fuerza, tonificación muscular y entrenamiento: "ahora la mujer de todos los días puede aprender esta técnica que antes era exclusiva de las bailarinas exóticas", aseguran. Muchos hombres, alertados de esta maravillosa novedad, se pusieron en campaña para convencer a sus parejas de que lo intenten. Nosotros ponemos los argumentos, vos poné la parla.

Ganamos Todos
El gran beneficio físico de esta práctica proviene del hecho de que la muchacha en cuestión tiene que sostener el peso de su propio cuerpo sobre la barrita, lo que hace que los músculos trabajen de manera constante. El mejor agregado sexual es que lo hacen incorporando coreografías y movimientos eróticos, que, claro está, deberemos ayudar a que practiquen. Es una de esas situaciones en las que ganamos todos: la figura de tu pareja se moldea (especialmente los abdominales, glúteos y piernas) mientras se va convirtiendo en una experta de los movimientos sensuales para el juego previo. "Las diferencias con el cuerpo de una modelo se notan. Con el strip sacás mas cola y curvas", afirma Valeria De Genaro, novia de Nino Dolce y ex-bailarina profesional.

El gran gancho a la hora del "convencimiento" reside en el hecho de que es una gran variante para las tediosas formas de entrenamiento tradicional. Los aparatos mecánicos, las mancuernas, las pesas que nos las devolvían con la lengua afuera (y las espantaban para siempre) son una cosa del pasado, junto con esos kilos de más que muy sutilmente sugerimos que bajen.

No obstante, muchas chicas se están acercando sin necesidad de "empujarlas". Moria Casán acaba de abrir una academia de arte y asegura que "los cupos para el aerostrip –que ella misma va a enseñar- ya están llenos". Para la estrella de "Expertos en pinchazos", esta versión más sensual de los aerobics y menos riesgosa que el baile del caño –no lo incluye- "atrae a las señoras que quieren beneficios cardiorrespiratorios, elongación y un poco de sex-appeal". Se trata, en su opinión, "de una expresión más del avasallamiento femenino contra el machismo". Bienvenido sea.

Facilíto, facilíto
Las clases de "pole dance" presentan un escenografía simple y práctica: la típica barra de club de strippers y un espejo donde observar cada movimiento. Ayudados por estos materiales básicos, la docente y las alumnas ejercitarán la musculatura y aprenderán los movimientos más sensuales. El componente musical, a su vez, las ayuda a reforzar su sentido del ritmo (ideal para descoordinadas) y finalmente, se convertirán en diosas del caño para disfrutar en la comodidad del hogar.

Como asegura Mariana Legarreta, directora del primer estudio porteño, aprenderlo no es complicado: "en 4 semanas se pueden aprender coreografías con 10 movimientos de pole (poste en inglés). En 3 meses se termina el curso de principiante y se arranca con el intermedio y el avanzado. Antes de un año ya son especialistas", asegura. Como recomendaciones para las principiantes, Paola Kullock (profesora de pole) recomienda "trabajar mucho apoyando la cola, apoyando las lolas. Y el caño no tiene que estar encerado, porque si no te hacés pomada".
Para las más experimentadas, como De Genaro, la clave de la sensualidad está en la relación con la música: "una vez que incorporás los movimentos básicos tenés que aprender a improvisar sin perder la sensualidad. Y es lo más difícil de conseguir".

Continúa

Para tímidas y salvajes
Otro gancho interesante es que los límites los pone la propia alumna. La práctica misma (tanto en la vestimenta como en las coreografías) pretende desinhibir a los aprendices, no hacerlos sufrir. La academia londinense "The Basement Dance Studio" anima a las más timidonas mediante la promoción de un curso para principiantes en el que "no se te requerirá bailar hasta desnudarte, aunque te daremos todas las herramientas para hacerlo si lo decides más adelante".

La ropa adecuada excluye, claro está, las mallas típicas de aeróbic. Este ejercicio requiere prendas ajustadas y sexys, que jueguen con la fantasía y tengan un corte adecuado para hacer ejercicio y permitir el progresivo desabroche de las piezas. En el caso de Kullock, hermana de Luisa, ella lo enseña hace más de un año para que las mujeres "se lo hagan a sus maridos como forma de seducción, no como gimnasia". Por lo tanto, si tu novia ya está entrada en confianza con su lado más salvaje, entregásela directamente a Paula: "Yo enseño a la mujer que tiene ganas de sacar a la cabaretera de adentro", asegura frontal.

Tarea para el hogar: stiptease
La idea de llevar a una pareja a "disfrutar" de un baile cabaretesco suena utópico. Ver coreografías alzadas en MTV era una negativa automática y ni que hablar de películas como "Striptease" o "Showgirls". Pero con el "strip de película" llegó la respuesta a todas las plegarias maculinas. Se trata de una técnica en la que se desglosan paso por paso strips del mundo del cine o el video clip para que las chicas las puedan incorporar a sus rutinas de entrenamiento.

¿Y si no tenés pole en tu casa? No importa. Ahora existe una versión hogareña, en la cual "las profesoras utilizan como base de los movimentos mesas o paredes, de manera tal que las chicas las puedan repetir en casa", dice Legarreta. Y agrega: "otras aprovechan directamente las barras que tienen algunas habitaciones en hoteles alojamiento". "Yo les doy direcciones de hoteles con caño", dispara Paola Kullock. "Todas queremos lucirnos en un caño y a ellos les encanta mirarnos", asegura. Marche una cuota para todo el año...




 
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