Sepa cómo...
Volver crazy a tu vecino
Detrás de la medianera se puede ocultar tu peor enemigo y todo vale en la lucha por mudarlo. Aca te proponemos algunas técnicas infalibles para la guerra barrial.

Toni Lynn Lycan, una estadounidense de 44 años, ingresó al hospital de Ridgefield (Washington) con las dos piernas quebradas: había perdido la paciencia con su vecino de abajo y se las rompió mientras saltaba contra el piso para protestar por el volumen de la música. Pero hay formas más inteligentes de luchar. Solo es cuestión de conocer trucos y estrategias para ganarle la guerra.

¡El auto no! El ataque contra un vecino odioso debe estar basado en una estrategia de progresiva agresión territorial y psicológica. Se puede comenzar por un objeto personal como el auto: sacarle el aire a las gomas, rayarlo a la pasada y derramar líquido para frenos en el capot son clásicas. Otra opción es secuestrarle una mascota, y devolverla rapada (zoofílicos abstenerse) o directamente tirárselas por la cabeza. Esto le sucedió a Tang Meirong, una china de 53 años que enjuició a más de 200 vecinos, ya que ninguno se hacía cargo.

Un ejercito de mocosos. En toda guerra es esencial contar con el apoyo de los niñitos locales. Por unos dulces con gaseosa podés generarte un ejercito leal en tareas de infantería como el ring-raje periódico, el lanzamiento de huevos y pelotazos o el desparramo de basura. También te servirán de informantes: pueden controlar los tiempos del Flanders en cuestión y elegir los mejores momentos para una avanzada de 24 horas. De este modo se puede enviarle pizzas, helados y remises sabiendo que estará allí.

Estallale la vena. Hay acciones que podés emprender desde la comodidad de tu casa. Por un lado, generar ruidos molestos como la emisión exacerbada de ruidos pornográficos y grescas familiares. Por el otro, es recomendable organizar fiestas bien pervertidas, que incluyan animales salvajes y ruidosos (Jimmy Hooker, de Tennant’s Creek, Australia, casi muere por el ataque del cocodrilo de su vecino).

Finalmente el golpe mortal: corretear desnudo y copular frente a su casa, y dejarle en la puerta, claro está, los desperdicios de la protección reproductiva.

Cabo de Miedo. Si todo esto no te dió resultado, lo ideal es escalar el conflicto y pasar a la intimidación directa. Hacéle llamadas en joda en plan de obsesivo y decile que lo estás vigiliando, utilizando un amigo (o los mocosos que tenés bajo tu paga) con un walkie talkie para que te diga qué está haciendo. Frases del estilo "como está creciendo la nena", o "que lindo baby-doll que le compraste a tu señora" espantan hasta al más valiente.


 
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