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Bambino Veira |
Debutó antes en la vida que en el fútbol. Y aunque jugó en Huracán, es símbolo de San Lorenzo. En los festejos del campeonato, como DT, le robó protagonismo al propio Pelado Díaz. Es que lo quieren todos. |
POR MAXI GOLDSCHMIDT |
- No te perdiste uno solo de los festejos de San Lorenzo y hasta bailaste rock en lo de Tinelli.
- Son muchos recuerdos. Desde los siete años iba a ver a San Lorenzo cuando jugaba de local. Y también a Huracán, porque no había muchos medios de locomoción para ir a otras canchas. A los diez ya jugaba en el club. Empecé en novena división, y de la séptima, sin hacer tercera, debuté en 1963, a los 16 años.
- ¿Y el otro debut fue antes o después del de Primera?
- Ah, vos decís sexualmente. Sí, sí, antes. Era bastante complicado, entonces cuando uno estaba con una chica había que cuidarla. O sea ahora es mucho más fácil. Yo tendría catorce, quince años. Era mi novia, pero era muy difícil. Había otros principios, era otra época.
- No debe haber durado mucho esa novia, ¿no?
- Y no, después uno fue buscando otros horizontes, alternaba con una mujer o con otra, pero la pasión mía era el fútbol. Me fui de gira mucho tiempo con San Lorenzo. Cómo nos divertíamos, nene. Yo era un pibe, era el más joven de todos, y en Italia el periodismo me bautizó por Gianni Rivera, el Bambino de Oro. Y después uno fue conociendo otras mentalidades, otros países. Un día estábamos en Grecia y le digo al Loco Doval "vamos a ver el Partenón". Y él me contesta: "No, dejame, estoy podrido de ver fútbol".
- ¿Y qué lujo te diste con el primer sueldo de futbolista?
- Me compré un Torino III, que era como tener una Ferrari en esa época. Sabés lo que era. Ibas por el aire. El auto ese levantaba solo.
- Demasiado fácil con las mujeres.
- Sí, y aparte ya me habían citado de la Selección. Sin dudas, era mi apogeo.
- Y si la tenías que laburar, ¿por dónde encarabas el chamuyo?
- Nunca me gané una chica por la calle ni tampoco dije un solo piropo. No era parte de lo mío. A las mujeres me acercaba en un baile o en una reunión. Pero la fama es algo difícil, más siendo tan joven. A mí me llegó todo muy de golpe. No estaba muy equilibrado. Hay chicos que sí lo están. A mí pasó todo junto: debuté en primera, en la selección, fui goleador. Yo era un pibe de barrio y estaba mareado. Tuve que ir aprendiendo. Era bastante inconsciente.
- ¿En qué cosas?
- No ir a dormir a la concentración, no cuidarme bien, no prepararme para jugar. Lo que pasa es que yo trasnochaba. Me salvaba que no tomaba ni fumaba, pero igual, siempre dormía poco. Salía mucho de noche y después, lógicamente, lo sentía, me faltaba resto físico. Yo el arrepentimiento que tengo es que si me hubiese cuidado, si hubiera tenido la profesionalidad de Rendo o de la Oveja Telch, habría sido mejor jugador. Pero no era profesional, esa es la realidad.
- Pero quién te quita lo bailado.
- Sí, ya sé, claro.
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- ¿Cuándo empezó el romance con la noche?
- De jovencito, era muy pibe. Salía cuatro o cinco noches por semana. Y tenía el sueño al revés, completamente. Durante el día se me cerraban los ojos y a la noche, en la concentración, me costaba dormirme. Y sí, me gustaba tanto la noche que al día le hubiera puesto un toldo.
- Otra de tus pasiones es el cine. Trabajaste en Hollywood...
- Sí, en México yo estaba en Torreón, y las películas se rodaban al lado, en Laredo, porque se pagaban menos impuestos que en Estados Unidos. Iba a filmar gente muy importante, como John Wayne, Raquel Welch, Wiliam Holden, Ann Margret, Rod Taylor. Durante dos años vinieron todos. Y ahí empecé laburar bastante como extra. Hacía de indio y de borracho en muchas películas, o de los que estaban atrás en los salones. Yo amaba el cine y a esos monstruos los veía cuando era pibe.
- ¿Y te pagaban bien?
- Sí, como me daban cien dólares cada vez que iba a grabar, yo pensaba: "Ojalá que no me maten rápido". Pero me liquidaban en seguida, era uno de los primeros en morir. Era el indio que siempre caía primero. Siempre me tocaba ese papel.
- ¿Se puede decir que sos un actor frustrado?
- Sí, si no era futbolista hubiera sido actor. Seguramente me dedicaba a la comedia, porque toda la vida tuve sentido del humor. Yo era fanático de Burt Lancaster y no lo pude conocer. Rogaba para que fuera a filmar a México, porque era un actor que podía hacer westerns, pero nunca se dio. Me hubiera gustado protagonizar Apache, esa memorable película en la que actuó él.
- No en la pantalla grande, pero en la chica ya te hiciste un lugar.
- Sí, como comentarista me siento muy cómodo. Trabajo con toda gente espectacular y en un equipo conducido magistralmente por Fernando Niembro, un monstruo. Pero es algo totalmente distinto a la pasión que sentía cuando jugaba o cuando dirijo.
- Al menos no sufrís tanto como en el banco de suplentes.
- Es que soy muy diferente cuando entreno a un equipo. Soy muy profesional y me meto de lleno en todo. Dejo muchas cosas de lado. Soy otro Bambino, otra persona, completamente distinta. Me pongo el buzo de técnico y se acaba la noche y la joda, porque hay mucha responsabilidad. Es una profesión dura.
- ¿Y cómo hacías -por ejemplo en San Lorenzo campeón 95- cuando tenías un jugador que, como a vos, le gustaba mucho la noche?
- Le hablaba, le decía que se cuidara. De todas maneras ese plantel fue espectacular. Y además entraron en la historia grande del fútbol argentino.
- Aparte de haber sacado campeón a River y a San Lorenzo, ¿le ves algo tuyo al Pelado Díaz?
- Seee, eso de siempre motivar a los jugadores, de tener una sonrisa en los labios, de desdramatizar el juego. San Lorenzo fue el mejor del torneo, jugó bien y fue seguido por Boca, por River, por Estudiantes, y ahí demostró que es un equipo de personalidad.
- Hablando de personalidad, ¿sos así o es un personaje? Sobre todo por las frases que patentás.
- Sí, la gente en la calle me pregunta de dónde las saco y yo les digo que me salen en el momento. Es más, si vos me pedís una frase ahora no sé que decir. Yo siempre fui divertido, positivo. Soy el mismo que ves en la tele, nene.
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