Gabriel Schultz
Con la tele en la cabeza, arrancó su tercera temporada al frente de "TVR", mientras sigue en radio con "Basta de todo". Confesiones de un gordito que de judío no tiene nada, sólo el "capuchón".
Por Nacho Bordoli

-De lo que hay en el aire, ¿a qué le decís "maldita TV?
-A "Fuera de foco", el programa de Rolando Graña que va por América. El que ni califico es "Gran Hermano", porque directamente no me entra en la cabeza. Un hombre, un verdadero macho, no ve un reality; ése es un tipo de programa pensado para mujeres o pendejos. Los tipos que saben lo que quieren de la vida no lo miran. Es un programa para personas que no tienen vida propia y sólo se divierten contemplando la de los demás. Si querés que tu vida sea mejor, dejá que los otros hagan la suya.

-Físicamente, ¿qué te exige el medio?

-Muchas veces bajé de peso y volví a subir, pero nunca fue por la tele. Hago dieta desde los 9 años y siempre tuve una especie de vaivén entre ser gordo y menos gordo. Es una cuestión personal y debo reconocer que la exigencia no es demasiada, porque laburo con gente que no evalúa lo que soy por lo físico, sino por mi contenido. Tampoco puedo aparecer con una barba de seis días o clavarme 50 kilos más, variante que si quiero puedo alcanzarla.

-¿Eras el gordito del curso?
-Lo fui toda mi vida. Tengo una adicción por la comida que no logro manejar desde hace 30 años. He probado de todo y siempre me fue mal por culpa mía; no lo vuelco hacia terceros porque sería una actitud idiota.

-¿Cuánto joden las cargadas de pendejo?

-Bastante y soy consciente de que me han trabado relaciones con amigos y mujeres. El error fue no darle importancia a un tema que lo es: el hecho de ser gordo es un problema y la ansiedad, una enfermedad. Todo se solucionará cuando asumamos nuestra responsabilidad y no volquemos cosas en los otros. ¡Soy gordo porque morfo, no jodamos más! Por eso, bajar de peso es una cuestión de inteligencia y, evidentemente, me falta cerebro para lograrlo.

-¿Cuándo te dejaron afuera por una "cuestión de peso"?

-En boliches, muchas veces y hasta hace pocos años, cuando mi cara no era familiar. Que no sos lindo, que sos gordo, que no tenés la mejor pilcha... siempre había una excusa para discriminar. Y ahora me pasa cuando quiero comprar ropa, pese a la ley de talles grandes. También sucede que los gordos nos autodiscriminamos, porque no es tan difícil romperse para bajar de peso.

-¿Máximas de un obeso ganador?
-Hay que saber hablar, tener mucha labia y hacerle olvidar tu gordura a la mina que tenés enfrente. Se llama "el poder de la palabra" y por eso dediqué mi tiempo a enriquecerme desde lo mental, ya sea a través de la lectura y la cultura general que manejo. En la jerga le decimos "engatusar" para convencer.

-¿Cómo calificás tu trayectoria de levante hasta el "para toda la vida"?

-No fui Maradona, pero tampoco virgen. Me la rebusqué, pero me costaba mucho más que a otros. A mi mujer estuve hablándole 5 horas: de la 1 hasta las 6 de la mañana, el primer día que aceptó salir conmigo. Estaba de novia, pero la tiroteaba a full y gané por cansancio, porque derrotado no me iba a ir. Es así: si la mina acepta salir es porque algo hay y siempre tenés que darle "pa’frenchi". Retroceder, nunca; rendirse, jamás.

-¿Qué objetivo hay que alcanzar en la primera salida?

-En Fútbol de Primera dirían que arrancar un beso es la mejor forma de asegurarse el partido. Siempre querés ganar, no empatar; y si te vas sin eso, clavás un 0-0 y encima ella tiene la oportunidad de meter el gol, pero con otro... Hay que anotar primero sí o sí. Ojo, si de una llegás a más, mejor todavía. Y si la mina vive sola y te invita a subir, ya está: tenés el clásico ganado y ni se te ocurra arrugar.

-Si la tele hubiera llegado antes a tu vida, ¿habrías gastado menos la lengua? En hablar, claro!!!
-Seguro, sin duda: joven y soltero, creo que hubiera hecho destrozos. Lo bueno del medio es que no necesitás ir a hablar, vienen solitas. Pero con eso no alcanza, porque siempre hay que sostenerla. Los de la tele, que veo en los boliches y están solos, hacen desastres: con decir lo suficiente les alcanza.

- -¿Cuál es la atracción fatal?
-La misma que sentimos cuando vemos las tapas de Hombre: las conocidas de la tele están ahí y las otras, adentro. Es igual, pero a la inversa. En la habitación colgás el póster de la minita top y eso suma, más si te la ganaste alguna vez. Es como armar el currículum: al día siguiente ellas le dicen a las amigas que estuvieron con tal y cual... Ojo, la cara no coje, porque podés ser horrible y garchar bárbaro o muy lindo y no. Hay feas que son increíbles en la cama y lindas que son un fiambre.

-¿Qué preferís: al increíble Hulk o al fiambre Paladini?
-Hay que evaluar muchas cosas, porque si tenés que salir a pasear y te sentás con un bagre en un lugar público, fuiste. No la podés presentar diciendo: "Es fea, pero no sabés cómo coje". Con una linda, te ganás el qué dirán y quizás sacrificás el placer. Hay minas para todo, pero la cáscara dura poco y cuando la rascaste y encontraste el vacío, fue. Eso sí, estoy convencido de que ellas quieren un buen cogedor, porque si no se aburren pronto. Y si se quedan, cagan a sus parejas "formales". Es normal, porque la vida es una sola y es ahora.

-¿Cuál es la experiencia de un circuncidado?
-No puedo comparar, porque no sé cómo es de la otra manera. Y eso de tenerla o no entera es un error, porque no te la dejan cortada: está terminada a mano, que no es lo mismo. Me falta el prepucio, que es como el capuchón de la birome.

-¿Qué onda el sexo oral sin capucha, más fresco?

-Hermoso, lo más lindo que hay. El pete es the best, aunque según el tiempo que tenga elijo también normal y anal: el triángulo de las Bermudas!!! Cuando hay poco rato, Pettinato de una. Y animándome a uno de los clásicos de HOMBRE pero desde el otro lado, elijo que traguen, toda la vida. ¿Alguien diría que no? Es higiénico, la sacan limpita y no te levantás para lavarte; estás listo para dormir.

 
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